Inteligencia emocional

En muchas ocasiones hemos oído hablar sobre el Cociente Intelectual (CI) y su relación con el nivel de éxito que un individuo tendrá en su vida, incluyendo el éxito académico y laboral. No obstante, desde hace años, los investigadores han resaltado otra tipología de capacidades y habilidades relacionadas con dicho éxito y bienestar psicológico. Es entonces cuando debemos preguntarnos ¿Qué es la inteligencia emocional y en qué consiste?

¿Qué es la inteligencia emocional?

Podemos comprender el concepto de inteligencia emocional como aquella habilidad para percibir, valorar y expresar las emociones adecuadamente y adaptativamente, incluyendo la capacidad para comprender y regular las emociones y la competencia de poder usar los recursos emocionales.

Aquellas personas con alta inteligencia emocional tienen una estructura de pensamiento flexible, adaptan sus modos de pensar a las diferentes situaciones, se aceptan a sí mismas y a los demás, establecen relaciones gratificantes y conceden el beneficio de la duda.

Competencia emocional

La competencia emocional se deriva del concepto de inteligencia emocional y hace referencia a la capacidad que tiene una persona para poder expresar sus emociones con asertividad (habilidad de expresar nuestros pensamientos/sentimientos de una manera amable, directa, franca, abierta y sin herir los sentimientos de los demás). Esto influirá en la manera de interactuar constructivamente con los demás. Dentro de la competencia emocional podemos distinguir la competencia personal y la social.

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Competencia personal

Determina el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos. Esta competencia incluye:

  • Conciencia de uno mismo: conciencia de nuestros estados internos, recursos e intuiciones. Esta capacidad englobaría:
    • Conciencia emocional: reconocer propias emociones y sus efectos.
    • Valoración adecuada de uno mismo: conocer las propias fortalezas y debilidades.
    • Confianza de uno mismo: seguridad en la valoración que hacemos de nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.
  • Autoregulación: control de nuestros estados, impulsos y recursos internos. Dentro de ella encontramos:
    • Autocontrol: capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los conflictos. No significa negar o reprimir la emoción.
    • Confiabilidad: fidelidad al criterio de sinceridad e integridad.
    • Adaptabilidad: flexibilidad para afrontar cambios
    • Innovación: sentirse cómodo y abierto a las nuevas ideas  y enfoques.
  • Motivación: emociones que nos facilitan conseguir nuestros objetivos. Algunas de sus características son:
    • Motivación de logro: esforzarse para mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.
    • Iniciativa: prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión.
    • Optimismo: persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos o contratiempos.
    • Compromiso.

Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos” Refrán japonés.

Competencia social

Determina el modo en cómo nos relacionamos con los demás. Dentro de la competencia social hallamos:

  • Empatía: conciencia de sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.Habilidades sociales: conjunto de conductas necesarias que nos permiten interactuar y relacionarnos con los demás, de manera efectiva y satisfactoria. Esta habilidad incluiría la resolución de conflictos (capacidad para negociar y resolver conflictos).

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¿Cómo lograr…?

A continuación aparecen algunas de las características en las que podemos reflexionar e incorporar para así poder aumentar nuestra competencia emocional e inteligencia emocional.

Autoconocimiento:

  • Tener una actitud autocrítica. Tener una autoevaluación real
  • Conocer nuestros miedos, fortalezas y debilidades
  • Nombrar o simbolizar nuestras emociones
  • Tener confianza en uno mismo
  • Ser conscientes de cómo nuestras emociones nos afectan

Autocontrol:

  • Confiar en nuestras decisiones
  • Conocer nuestras responsabilidades
  • Liberar ansiedad. Por ejemplo, a través de ejercicios de respiración
  • Capacidad de concentración y de prestar atención
  • Reflexionar antes de hablar
  • Evitar actitud enjuiciadora

Automotivarse:

  • Tomar iniciativa e innovar
  • Actitud optimista
  • Compromiso

Empatía:

  • Escuchar a los demás
  • Ver y comprender las necesidades de los demás
  • Ponernos en las situaciones de los otros

Sociabilidad:

  • Tener en cuenta las normas de buena conducta
  • Amabilidad
  • Minimizar la sensación de aislamiento
  • Estar dispuestos a colaborar y trabajar en equipo

Todas estas capacidades y habilidades pueden ser adquiridas y mejoradas si aprendemos a ser conscientes de ellas y a trabajarlas. De esta manera, nos estaremos ayudando a mejorar nuestra inteligencia emocional y, en consecuencia, nuestro bienestar psicológico.


Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.
Goleman, D. (1999). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

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